Uso de pieles de frutas como fertilizante

Antes de profundizar en el tema y evaluar si las pieles de frutas pueden funcionar como fertilizante efectivo, me gustaría aclarar un concepto básico.

Un fertilizante o abono se puede definir como cualquier material orgánico o inorgánico, ya sea de origen natural o sintético, que se incorpora al suelo para aportar uno o varios nutrientes esenciales que las plantas necesitan para crecer y desarrollarse.

En este análisis nos centraremos en si el uso de pieles de frutas, específicamente de granada, naranja, lima verde y banana, puede impulsar realmente el crecimiento de las plantas mediante su aporte de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Estas pieles contienen diversos nutrientes (calcio, hierro, zinc, citratos, etc.) y, en el estudio, se analizaron secas y molidas en forma de polvo.

Las pieles se clasificaron en dos grupos según su pH: pieles ácidas (granada, naranja y lima verde) y pieles alcalinas (piel de banana). Se clasificaron de esta manera porque la piel de plátano contiene potasio, que es alcalino por naturaleza.

Dado que son insolubles en agua, se maceró 1g de polvo en 100ml de agua destilada durante 3 días y se midieron los nutrientes liberados. Para el nitrógeno se empleó el método Kjeldahl (nitrógeno total); para el fósforo, la colorimetría y para el potasio, la fotometría de llama.

Las conclusiones del estudio indican que estas pieles pueden mejorar el pH del suelo, su estructura y aportar micronutrientes. Sin embargo, hay varias limitaciones importantes que cuestionan su utilidad práctica como fertilizante principal.

Me gustaría analizar los resultados a nivel de jardinero o cultivador de plantas porque en el estudio hablan de que obtienen 9mg/g de Nitrógeno total en el caso de las pieles ácidas o de 5,5mg/g en las pieles de plátano usando 1g de pieles en polvo. Esto se traduce en que necesitaremos cantidades elevadísimas de esas pieles si queremos equiparar los resultados con un abono o compost comercial. Además, ese estudio se basa en la química simple, ya que utilizan el método Kjeldahl para medir el Nitrógeno total, pero en ningún momento mencionan la cantidad de Nitrógeno asimilado por las plantas. Que una molécula contenga Nitrógeno, no significa que las plantas lo vayan a asimilar así a la ligera y mucho menos al 100%.

Por otro lado, en el estudio mencionan que las pieles de frutas contienen micronutrientes como hierro o zinc, pero en ningún momento los analizan. Así como tampoco analizaron cómo mejora el crecimiento o el desarrollo general de las plantas al incorporarles las pieles.

Si partimos de la base inquebrantable de que las plantas solo pueden asimilar moléculas inorgánicas o sales minerales, veremos que este estudio no tiene mucho recorrido. Esas pieles de frutas primero se tienen que compostar y mineralizase por acción de los microorganismos saprófitos antes de que puedan pasar a las plantas.

Voy a decir una regla absoluta sobre el funcionamiento de las raíces de las plantas. Las raíces no entienden de abonos, ni de sustratos, ni de si el abono es fermentado, ni de si utilizamos un abono japonés de triple fermentación de 500€ el kilo o de si usamos un abono barato de 1€. Las plantas solo entienden de la disponibilidad de agua, de la oxigenación de las raíces y de la disponibilidad de nutrientes. Ya pueden tener un bloque de 20kg de potasio puro al lado, que si ese potasio no está en un formato que las plantas puedan absorber por las raíces, no van a poder hacer nada con él y seguirán estando en déficit de potasio igualmente.

Con el Nitrógeno ocurre exactamente lo mismo y recalco la regla anterior: las plantas solo absorben formas inorgánicas o sales minerales. El nitrógeno de esas pieles tiene que pasar por un proceso de descomposición (para convertirse en compuestos nitrogenados más simples), después por un proceso de amonificación (convirtiéndose en amonio o NH4+), más tarde convertirse en nitrito (NO2-) y después convertirse en nitrato (NO3-) y todo este proceso puede tardar meses dependiendo de la temperatura, la humedad, la oxigenación y la microbiota del suelo. Tanto el amonio como los nitritos y nitratos son asimilables por las plantas, pero hay plantas que tienen preferencia por el amonio, otras por los nitritos, otras por los nitratos y otras son un poco indiferentes y se adaptan a lo que haya disponible, como ya vimos anteriormente en esta entrada.


Quiero proponeros un ejercicio práctico. Supongamos que tenemos un abono comercial NPK 10-10-10. Ya sabéis que los valores del abono significan que contiene un 10% de Nitrógeno, un 10% de Fósforo y un 10% de Potasio. Si usamos 50g de este abono, estaremos aportando 5g de cada elemento.

Para aportar esa misma cantidad con las pieles teniendo en cuenta que en seco tienen una media de 5mg/g de Nitrógeno, 3mg/g de Fósforo y 2mg/g de Potasio tenemos que multiplicar la cantidad de abono entre 1.000 y 2.500 veces (por ejemplo, 5g de potasio = 5.000mg de potasio, si lo dividimos entre los 2mg de potasio de las pieles obtenemos que son 2.500 veces más alto) para hacer un aporte aceptable, es decir, que tendremos que incorporar entre 1 y 2,5kg de pieles secas al sustrato (1g de peso x 2.500 = 2.500g = 2,5kg). Si estimamos que el 70% del peso de una piel es agua, necesitaríamos más de 8kg de pieles frescas para producir lo mismo que una dosis de abono comercial (2,5kg / 30% de peso seco = 8,3kg de peso fresco). Claramente, el resultado es inmanejable si lo comparamos con la comodidad de un abono comercial, y más si tenemos en cuenta todos los procesos físico-químicos que tiene que sufrir esa materia orgánica y esos compuestos para que las plantas puedan asimilarlos.

Y volvemos a lo de siempre: un buen compost tiene que estar formado por un conjunto diverso de materia orgánica. Cuanta más variedad de productos compostables usemos, mejor será el compost porque unos productos serán ricos en unos nutrientes determinados y otros, en otros. La mezcla de todos ellos, acabará formando un compost equilibrado y rico en nutrientes. Un compost rico y diverso es mucho más efectivo que otro formado exclusivamente de un solo ingrediente, por muy "natural" o casero que este sea.

Lo mismo pasa con la comida. La tortilla está buenísima, pero no podemos comerla todos los días porque a la larga nos acabarán faltando nutrientes que no están en el huevo ni en las patatas y tendremos que aportarlos consumiendo otros alimentos diferentes como legumbres, pastas, verduras, carne, pescado, frutas, etc.

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